Dune: Part Two presenta Arrakis como un desierto ocre erosionado por el viento bajo cielos anaranjados, abrasados y teñidos de polvo: monumental y ascético, hecho de arena infinita y luz ardiente graduada. Frente a él se alza el inquietante mundo infrarrojo de grises puros de Harkonnen Giedi Prime.
Este sistema de diseño condensa esa estética en una interfaz de arena al anochecer: un fondo casi negro, bordes brutalistas y afilados, espacios vacíos de escala monumental y el característico naranja de arena quemada como único pulso cálido de vida.