La Czechoslovak New Wave Cinema de los años sesenta —Daisies (1966), de Věra Chytilová, y Black Peter, de Miloš Forman— rodó en película de 35 milímetros, en blanco y negro granulado y de alto contraste, con grises fríos y desaturados. El encuadre conserva el carácter del celuloide: nunca es negro puro ni blanco puro.
Este sistema condensa aquel cine en un lenguaje de interfaz: un fondo oscuro de fotograma, rotulación neogrotesca en un blanco roto rotundo, encuadres con bandas horizontales y textura de grano de película de 35 milímetros sobre cada superficie. Solo escala de grises, sin color.