La escuela checa de carteles convirtió la distribución estatal de cine en un laboratorio de surrealismo. Trabajando en litografía offset tras el Telón de Acero, Ziegler, Vyleťal, Vaca y Teissig respondieron a cada película con fotomontaje, yuxtaposición de recortes y espacio negativo brutal: conceptual, nunca literal.
Aquí se lee en el registro más oscuro de Ziegler: campo negro tinta, un único rojo de cartel que lo corta, fragmentos fotográficos rasgados y letras condensadas sobredimensionadas. La contención de la paleta es la esencia: rojo sobre negro sobre papel blanco hueso, sin desperdiciar nada en decoración.