Cuban Habano Cigar viste la pantalla como el interior de cedro de una caja de puros habaneros: fondo marrón tabaco espresso apilado con hojas de capa y ceñido por oro antiguo en relieve. Cada superficie lleva el peso de las etiquetas grabadas de la era colonial: cartuchos ovalados, líneas de lámina y sellos burdeos sobre una oscuridad cálida de vela.
La voz es serif ornamentada y artesanía acabada a mano, nunca plana o minimalista. El oro es el único brillo y permanece antiguo; los acentos se hunden en siena y burdeos. Es lujo medido en sombra —de claro a maduro y oscuro— y en la profundidad paciente del grano y la caja.