El movimiento muralista de Comuna 13 convirtió uno de los barrios de ladera más violentos de Medellín en el proyecto de regeneración urbana mediante arte callejero más importante de América Latina. Desde la inauguración de escaleras eléctricas exteriores en San Javier en 2011, colectivos como AKA, Chota13 y Casa Kolacho pintaron el barrio del suelo a los techos en rosa intenso, verde neón y azul cobalto saturados.
La estética es maximalista, repleta y estridente sin disculpas: cultura visual del hip hop a escala arquitectónica bajo la luz andina del mediodía. Cada superficie es un lienzo; cada composición exige al menos tres colores saturados.