La champeta picó convierte los equipos de sonido en arte: enormes torres de altavoces de madera pintadas a mano que arden bajo luces de colores en los bailes callejeros nocturnos de la costa caribeña de Colombia. Dragones, músicos, retratos y una rotulación que grita marcan cada picó, brillando contra la oscuridad de la multitud que baila.
Este sistema destila ese exuberante colorido psicodélico y fluorescente en la pantalla: un fondo de baile nocturno profundo iluminado por naranja tropical, amarillo cromo, verde picó, magenta y cian, con una tipografía de gran formato pintada y gruesa, y el resplandor del arte de la pared de altavoces.