Un sextante marino anterior a 1900 convertido en interfaz: latón macizo graduado con máxima finura, asentado en una caja de caoba forrada de terciopelo casi negro. Todo el sistema vive en la cálida pátina del oro envejecido que capta luz contra madera profunda y sombra.
Cada superficie representa la artesanía de hallar la posición por las estrellas: escalas de arco grabadas, finas marcas angulares, detalle radial de nonio y las densas columnas de tablas estelares sin las que el instrumento era inútil.