El cine de autor bengalí de la era de Satyajit Ray es un mundo monocromo y humanista: fotogramas de 35 mm en blanco y negro de alto contraste y las propias cartelas caligráficas dibujadas a mano por Ray. El «color» es una gama de grises que va desde una pantalla casi negra hasta un brillo de gelatina de plata.
Este sistema destila ese claroscuro en una interfaz: un fondo de sala casi negro, un brillo de pan de plata, una gama de grises disciplinada y serifas Caslon-Garamond emparejadas con caligrafía bengalí. Sin matiz, sin brillo; solo luz, sombra y contención.