La artesanía balinesa de la cáscara de coco transforma una cáscara desechada en cuencos, botones y lacados. Lijada y aceitada, o barnizada en transparente, la cáscara revela una superficie que va del negro casi puro al castaño, recorrida por una veta fibrosa de coco. El fondo es siempre la cáscara oscura y pulida —nunca color crema— con un brillo natural que capta la luz a lo largo de sus siluetas redondeadas, como cuencos.
Este sistema de diseño destila ese material en un lenguaje digital: una página de cáscara casi negra, superficies castañas y un único acento fibroso en tostado de coco usado con moderación, todo ello con una tipografía limpia, ecológica y moderna, y la calidez pulida de la cáscara aceitada a mano.