Koyo (紅葉) es la práctica japonesa centenaria de contemplar cómo cambian de color las hojas del arce. En los jardines de los templos de Kioto, el momiji Acer palmatum se enciende en un único degradado simultáneo —el rojo de la antocianina se funde con el naranja y amarillo de los carotenoides— contra madera de cedro erosionada y marcos bermellón.
Este sistema trata ese degradado como el único ornamento que necesita. Un fondo castaño profundo sostiene un vasto espacio sereno; el fuego de las hojas entra con moderación, como una sola rama enmarcada en la ventana de un templo. Toda la tipografía es serif mincho, de ritmo fenológico y estacional, nunca estridente.