Altered Carbon retrata el siglo XXV como un noir cyberpunk de lujo: las torres de Bay City hundidas sobre las nubes, con su cristal empapado de lluvia bombardeado por publicidad holográfica cian y magenta-violeta en constante mutación. La cinematografía de Neville Kidd desvía la paleta ámbar y cian de Blade Runner hacia el magenta y el violeta, un resplandor holográfico sobreestimulado.
El fondo es una noche casi negra teñida de violeta, elegida para que el neón grite sobre ella. Este sistema es saturado, duro y atmosférico: paneles de bordes luminosos, botones de contorno de neón, líneas de escaneo y aberración cromática sobre un negro noir que nunca se suaviza a pastel.