El Blue Quran es uno de los objetos más singulares de las artes del libro islámico: pergamino teñido de un índigo saturado, inscrito en cúfico de pan de oro plano y sin puntos diacríticos, puntuado por rosetas de plata salpicadas de rojo. Realizado en Kairouan hacia el año 900, sus páginas se leen como bandas de oro tendidas horizontalmente sobre un campo azul nocturno: una contención llevada hasta el límite de la severidad.
Este sistema traslada la lógica de ese manuscrito a una interfaz: el índigo sostiene todo, el oro habla y la plata y el rojo aparecen solo como acentos medidos. La tipografía se dispone amplia y horizontal, con un interlineado generoso y sin ornamentos. El ánimo es hierático y sereno; tú percibes un lujo demostrado por la disciplina, no por la decoración.