La bóveda de muqarnas es el ornamento tridimensional más intrincado de la arquitectura islámica: una cascada congelada de celdas geométricas que descienden de cúpulas y arcos. La Ciudad Vieja de Saná conserva una variante especialmente densa y delicada, con yeso tallado y pintado en crema, terracota e índigo, ensamblado como panal que convierte piedra en geometría computacional.
Este sistema traduce esa materia sagrada a yeso crema cálido, terracota de adobe, detalles índigo de celda pintada y momentos de pan de oro para énfasis.