El tonalismo de los Nocturnos de Whistler es el momento en que la pintura occidental comprendió que una imagen podía construirse con modulación tonal pura dentro de un solo acorde cromático. Campo azul crepúsculo con niebla, un halo cálido de gas, la silueta leve de un puente y el monograma mariposa en una esquina.
La disciplina: un acorde frío y un solo punto cálido, muy pocos valores y espacio negativo dominante. El tema casi es incidental; la pintura se organiza como música.