WhatsApp es la aplicación de mensajería más usada del mundo, reconocible al instante por su bocadillo verde y el doble visto azul que significa «leído». La filosofía es contención radical: fondos crema, burbujas verdes salientes, blancas entrantes, letras del sistema y casi nada más. El marco desaparece para que miles de millones de conversaciones sean la interfaz.
Este sistema captura ese ADN de utilidad serena: tono de papel tapiz con garabatos, verde de señal, sombras susurradas y geometría redonda de mensaje que se siente nativa desde Lagos hasta São Paulo.