Westworld de HBO, estrenada en 2016, presenta los laboratorios de fabricación de anfitriones de Delos como un minimalismo clínico, estéril y casi al estilo de Apple: hormigón cepillado y paredes blancas bajo una fría luz fluorescente azul grisácea, cubas de incubación de anfitriones llenas de líquido lechoso y detalles dorados cepillados.
Los rótulos finos y elegantes, junto con las ilustraciones lineales de piano mecánico, dan a esa precisión un lujo silencioso e inquietante: una belleza diseñada en un laboratorio limpio como una morgue, donde cada filete finísimo y cada retícula se sienten deliberados, quirúrgicos y apenas inhumanos.