Uruguay consume más yerba mate por habitante que ningún otro país y marcas como Canarias, Sara y Del Cebador han destilado un lenguaje de calma herbal: verde profundo de yerba seca, acentos madera de la calabaza y la bombilla, y letras humanistas que nunca gritan. Este sistema lleva la contención de la rambla al anochecer a un lenguaje digital enraizado en el modernismo montevideano de los sesenta y las renovaciones cooperativas recientes.