El mandala thangka tibetano es una máquina concentrada de meditación visual del budismo Vajrayana: pintura enrollable sobre algodón o seda, enmarcada en brocado y regida por antiguas proporciones iconográficas para retratar deidades y geometrías sagradas.
La rama tibetana es más cálida que su pariente butanesa: rojo cinabrio saturado, cielo índigo, pétalos esmeralda y abundante pan de oro en halos y joyas. Una deidad ocupa el centro de anillos concéntricos de acompañantes, enmarcada por montañas y bordes de seda.