La escultura de mantequilla tibetana —torma, o tsepdro— es un arte de relieve votivo moldeado con mantequilla de yak teñida y harina de cebada, coloreado con los mismos pigmentos minerales que tiñen la pintura thangka: cinabrio, azurita, malaquita, oropimente, perla. Apiladas en formas cónicas escalonadas y coronadas con ornamento de llamas y pétalos de loto, estas ofrendas se colocan en altares de monasterios en penumbra y se contemplan a la luz de lámparas de mantequilla, sobre todo durante Losar, el Año Nuevo tibetano. Este sistema traduce ese altar a una pantalla: un relieve brillante, saturado y densamente ornamentado que resplandece desde una penumbra de templo casi negra, con cada superficie trabajada a mano hasta el último detalle.