Las oscuras casas sobre pilotes de teca del viejo Bangkok se alzaban sobre postes encima del canal, revestidas con tablones de teca curados al sol que, al oxidarse y aceitarse durante los primeros años del siglo XX, adquirieron un profundo tono ámbar oscuro. Los frontones pronunciados, las uniones con espigas y las cabezas de poste biseladas les daban un carácter cálido, sombrío y hecho a mano: madera envejecida, nunca madera recién aserrada.
Este sistema destila esa teca envejecida en una superficie digital: bases de ámbar oscuro de tablones aceitados, ritmo de tablas verticales, marcos de paneles tallados y la luz baja y direccional de un sol que se pone sobre el canal.