El movimiento Superflat de Takashi Murakami colapsa anime, planitud de la xilografía Edo y moda de lujo en un único plano brillante, sin sombra, perspectiva ni profundidad. El resultado es un universo saturado de caramelo, flores sonrientes, arcoíris pastel y superficies esmaltadas que trata el arte y el comercio como idénticos.
Este sistema traslada esa doctrina a fondos arcoíris pastel, acentos escarlata, contornos negros gruesos y geometría kawaii redondeada. Cada superficie es plana como laca; cada elemento salta con color sintético.