En lo profundo de una ladera de Tamil Nadu, la cueva de Sittanavasal, del siglo IX, conserva uno de los grandes techos pintados del sur de la India: un estanque de lotos samavasarana en verde terroso, animado por bailarines, elefantes y gansos trazados con suaves líneas de ocre sobre yeso de cal marrón envejecido.
Este sistema de diseño traslada esa superficie de fresco seco al ámbito digital: una base de roca marrón moteada, pigmentos minerales apagados de verde, ocre rojo y amarillo, azul lapislázuli y blanco calizo, y componentes que se leen como fragmentos de fresco desvaídos en lugar de paneles modernos y nítidos.