El intertítulo del cine mudo es la cartela de título insertada en un rollo de los años veinte: una tipografía con remates, rotulada a mano con calidez y en blanco roto, enmarcada por un ornamento art nouveau exuberante, todo sobre un campo negro azabache de película sin revelar. La pantalla se oscurece, aparecen las palabras y la tipografía sostiene toda la escena.
Este sistema reconstruye aquella cartela como una interfaz: mayúsculas decorativas de aspecto grabado, una tipografía con remates de composición manual para el texto corrido, filetes y volutas de esquina en un dorado apagado, todo centrado y simétrico dentro de un marco ornamental. La página es la emulsión negra; las letras son realmente de un blanco cálido, sin recurrir nunca a un blanco puro por simple comodidad.