Shakir Hassan Al Said (1925–2004) fue el pintor y teórico iraquí que abandonó la pintura de caballete por «la estética áspera del muro urbano». Sus superficies maduras parecen yeso desgastado por la intemperie: agrietado, quemado, arañado y acuchillado, con letras y cifras árabes parecidas a grafitis que forman «una estética de la huella».
Este sistema de diseño reconstruye ese muro en pantalla: una base ocre grisácea, cálida y ensuciada; cicatrices caligráficas color óxido; y marcas incisas que parecen desgastadas por la intemperie, no compuestas tipográficamente. La textura es estructura; la marca es una herida, no un adorno.