Este sistema destila el aspecto estándar de un sistema operativo de escritorio norteamericano entre 1995 y 2010: el tema Luna de Windows XP y el marco Aero de Vista/7, que enseñaron a millones de personas qué aspecto tenía una «pantalla de ordenador». Una superficie de ventana gris azulada y fría, un azul de sistema contundente para las barras de título y el menú Inicio, y un texto nítido en una tipografía humanista de palo seco definen el ambiente.
Es racional, limpio y propio de la configuración predeterminada del sistema, no de una campaña de marca: composiciones alineadas al píxel, una jerarquía clara que va de la barra de título a la barra de herramientas y de ahí al contenido, separadores finísimos y campos de entrada blancos sobre el fondo gris de la pantalla.