Samarkand Tilework toma su superficie del Shah-i-Zinda, la necrópolis del «Rey Vivo» cuyos mausoleos timúridas de los siglos XIV y XV están revestidos de mosaico de loza cobalto profundo. El sistema trata la página como una pared alicatada: un fondo de lapislázuli saturado donde estrellas de ocho y diez puntas, cintas entrelazadas y frisos cúficos angulosos se dibujan en turquesa, oro y blanco vidriado.
Cada superficie es un panel. Los bordes se leen como mosaico de azulejos cortados, los encabezados como bandas de inscripción y los realces como cantos dorados que captan la luz contra el azul. Nada es plano ni vacío: la densidad, el brillo del vidriado y la repetición geométrica sostienen la marca.