En los 90, cuando buscabas equipamiento de patinaje agresivo en línea —la era de Rollerblade Lightning TRS—, encontrabas «colores neón alucinantes»: el verde lima fluorescente y el magenta intenso atravesaban en diagonal unas carcasas de bota moldeadas, negras y moradas, con gráficos de salpicaduras por toda la superficie. Su estética es pura actitud de deporte extremo.
El plástico oscuro de las piezas técnicas sirve de base; los acentos fluorescentes aportan la energía. Una tipografía deportiva, condensada y en cursiva, corta la composición en diagonal, mientras las marcas de pintura pulverizada se dispersan por la superficie como una pared de medio tubo cubierta de grafitis en X-Games.