El Retro-Futurismo de Syd Mead es el futuro que imaginaron los años ochenta: megaciudades iluminadas por neón, coches voladores cromados, vallas holográficas y calles distópicas empapadas de lluvia. Como «futurista visual» de Blade Runner, Tron y Aliens, Mead pintó mañanas tan meticulosos que tuvo en cuenta cada remache, cada farola de sodio y cada reflejo sobre el asfalto mojado.
Este sistema habla con noches de azul acero profundo cortadas por cian neón y ámbar artificial. Las superficies reflejan en lugar de ser mates; los bordes brillan en lugar de reposar; la tipografía es diseñada y precisa. El ambiente es magnífico y aterrador a partes iguales: el futuro como una ciudad que casi puedes oler.