El presbiterio de San Vital es el mosaico mural bizantino en su máxima expresión: teselas de vidrio de aproximadamente un centímetro colocadas en ángulos deliberados para que la luz rasgue la superficie en lugar de posarse plana sobre ella. La bóveda alterna dos fondos: pan de oro fundido entre vidrio transparente, y un campo verde intenso que sostiene el prado del paraíso.
Este sistema toma esa construcción al pie de la letra. El oro se construye a partir de celdas facetadas discretas, nunca un degradado. Cada borde queda unido por una junta oscura de mortero. Nada se difumina, nada resplandece: el brillo surge de la variación entre celdas.