La identidad visual de Rapa Nui está tallada en toba volcánica y basalto: 887 moáis colosales se alzan contra el cielo vacío del Pacífico, junto a miles de petroglifos picados en la piedra con puntas de obsidiana. Este sistema de diseño canaliza esa monumental sobriedad mediante líneas de carbón sobre piedra oscura, enormes siluetas verticales y la irregularidad áspera de la roca trabajada a mano. No hay más color que el de la propia isla: toba gris, basalto negro, escoria roja y el liquen pálido que lentamente ocupa cada superficie.