La Escuela Polaca del Cartel surgió en la Varsovia de los años sesenta como paradoja: arte financiado por el Estado que rechazaba su estética. Bajo un comunismo nominal, Jan Lenica y Henryk Tomaszewski produjeron carteles surrealistas pintados a mano para teatro, cine y jazz que parecían más cuadros de galería que propaganda.
Este sistema captura esa rebelión pictórica: fondos mostaza y sangre de buey como gouache sobre papel entonado, tipografía de pincel dibujada, collage sobre retículas rígidas e imperfección deliberada de tinta sobre papel áspero.