Pac-Man, diseñado por Toru Iwatani en Namco en 1980, es el videojuego de arcade más icónico. Su lenguaje visual —disco amarillo saturado que persigue puntos por un laberinto azul cobalto sobre negro intenso, acosado por cuatro fantasmas codificados por color— fijó la gramática del juego basado en personajes.
Este sistema honra literalmente esa gramática: esquinas nítidas de precisión pixelada, paleta arcade saturada, letra gruesa de exhibición y campo negro profundo que permite cantar a pleno color a amarillo, cobalto, rosa, cian, naranja y rojo. Popular, alegre y legible desde el otro lado del salón.