Ebru es el arte otomano del marmoleado: pigmentos terrosos que flotan sobre un baño de goma tragacanto, guiados en vetas con pinceles de crin y peines, antes de transferirse al papel. Este sistema interpreta el arte en la saturación intensa de la cubeta, no en la hoja pálida sobre la que se imprime.
El campo es un baño profundo de índigo y pizarra. Vetas de índigo y amarillo de oropimente giran en su interior, entrelazadas con ocre rojo y verde malaquita. Nada se repite; nada se asienta sobre una cuadrícula rígida. El color se comporta como un líquido.