El khanjar —la daga de plata curva en J de Omán— es el símbolo nacional que todo ciudadano lleva a la cintura en ocasiones formales. Aparece en bandera, moneda y escudo. Este sistema traduce el banco del platero al lenguaje de interfaz: finas filigranas de plata pulida sobre tela de exhibición índigo intenso, llamada a la acción rojo real que evoca el cinturón Saidi y serifa epigráfica que recuerda versos cincelados en una vaina.
Cada superficie es la tela índigo donde descansa la daga; cada borde, una línea de plata; cada ornamento alude a los siete anillos de la vaina. El resultado es inequívocamente omaní: formal, lustroso y arraigado en el oficio, no en el lujo corporativo.