La Nikon F profesional de cuerpo negro encarna la precisión mecánica: esmalte negro profundo sobre latón mecanizado, detalles cromados satinados en los diales y los aros del objetivo, e índices grabados rellenos de blanco que se leen como la calibración de un instrumento. Fabricada para fotoperiodistas en activo desde finales de la década de 1950, estableció el estándar de las cámaras réflex japonesas de sistema.
La clave de su autenticidad está en el relleno de los grabados: los cuerpos negros llevan relleno blanco donde los cuerpos cromados llevan negro. Este sistema de diseño destila esa exactitud: una base de negro profundo auténtico, plata cromada satinada, tipografía grabada semicomprimida e índices blancos sobre negro de alto contraste.