En Ambrym Island, Vanuatu, maestros talladores vacían un único tronco de árbol del pan para convertirlo en un atingting kon: un imponente gong de hendidura coronado por uno o varios rostros ancestrales. Ojos de discos concéntricos, cejas profundas, hileras de cabello dentadas y un motivo de cerdo de colmillos curvados transforman un tambor funcional en un retrato monumental de linaje y rango. La madera de tono marrón cálido y profundo, tallada con azuela y nunca barnizada, conserva rastros de pigmento rojo ocre y blanco cal en los ojos: las marcas distintivas de autenticidad y estatus ceremonial. Este sistema traduce esa presencia solemne de madera dura envejecida en un lenguaje visual oscuro e intencional.