Josef Müller-Brockmann redujo el diseño gráfico a su esencia matemática. Sus carteles de conciertos de la Tonhalle de Zúrich —círculos concéntricos para Beethoven, cuadrados expansivos para Musica Viva— demostraron que la geometría sola podía comunicar con la fuerza de una ilustración. Grid Systems in Graphic Design de 1981 se convirtió en la referencia canónica de la composición estructurada.
Este sistema traduce su filosofía en elementos de interfaz: negro y blanco puros, Inter como sustituto digital de Akzidenz-Grotesk, sin redondeos ni sombras y con compromiso inquebrantable con la retícula. Cada espacio, tamaño de letra y línea sirve al orden matemático que Müller-Brockmann perfeccionó durante toda su vida.