El nácar —la madreperla— es el revestimiento interior iridiscente de las conchas de ostras y abalones, estratificado por la naturaleza hasta formar una superficie que desvía la luz. Su cuerpo es de un blanco perlado y suave, pero su rasgo distintivo es la interferencia de película delgada: un brillo que se desliza entre el rosa pálido, el azul, el verde y el violeta sobre un resplandor azul grisáceo y frío.
Este sistema toma ese material vivo como marca. El fondo es el resplandor azul del nácar —nunca crema, nunca blanco liso—, mientras el blanco perlado sostiene las formas y los tonos de interferencia colorean los bordes. La tipografía es una serif de exhibición de alto contraste, el registro de la joyería y las artes decorativas.