El pueblo mossi de Burkina Faso talla elevadas máscaras planas de tablón —karan-wemba— pintadas con austeros paneles geométricos negros, blancos y rojos. Este sistema de diseño canaliza esa planitud sin disculpas y su audacia arquitectónica hacia superficies digitales.
Cada elemento evoca el tablón cortado a mano: tarjetas rectangulares altas, divisores en zigzag y tonos tierra rojo polvo contra oscuridad carbón. El resultado es un lenguaje de marca que parece tallado, no renderizado; ritual, no decorativo.