Mono-ha redujo el arte al encuentro entre la materia sin alterar y el espacio que ocupa. Una roca sobre una placa de vidrio, madera apoyada contra una pared de galería: intervenciones tan silenciosas que parecen observaciones. Este sistema de diseño canaliza esa contención mediante superficies de piedra de río, acentos gris acero y vastos espacios vacíos donde un solo elemento puede respirar.
La paleta es la de las propias cosas: gris hormigón, marrón tierra y el blanco roto del vidrio sin revestir. La tipografía es contemplativa y lenta, pequeña en Cormorant Garamond con generoso ritmo vertical. Cada composición es un objeto colocado con intención y rodeado de ma.