Entre los tesoros de la Mesoamerica posclásica, pocos objetos pueden rivalizar con las máscaras y efigies de mosaico de turquesa creadas por lapidarios Mixtec y destinadas después a los rituales Aztec. La serpiente de dos cabezas del British Museum es el ejemplo por excelencia: un cuerpo de cedro tallado, revestido con unas 2.000 teselas de turquesa cortadas una a una y fijadas pieza por pieza con resina de pino, con concha roja de ostra espinosa para marcar las encías y concha blanca de caracola reina para formar los dientes. Este sistema de diseño canaliza directamente ese objeto: una base casi negra que se deja ver entre las juntas fracturadas de piedra azul verdosa, interrumpida solo por destellos de rojo de concha y blanco de concha. Es un ornamento construido a partir de miles de decisiones pequeñas y deliberadas; no una única superficie lisa, sino una piel de joya tensada sobre la oscuridad.