Un kahu kiwi es un manto de plumas con una base de muka (fibra de lino) trenzada, completamente cubierta por las plumas suaves de color marrón cálido del kiwi, entretejidas con el plumaje verde azulado oscuro y tornasolado del tūī. Se teje a mano, hilera tras hilera, mediante la técnica de trenzado whatu; cada manto representa cientos de horas de trabajo y se alza como un taonga, una preciada reliquia familiar que encarna el mana de quien lo lleva y de su linaje.
Este sistema de diseño recoge la caída pesada y mate del manto: un campo de plumas en un marrón kiwi intenso, nunca un fondo pálido, interrumpido por el brillo verde azulado oscuro de las plumas del tūī y por el ritmo de tonos tostados y negros de los bordes de muka teñidos con paru y tānekaha. Aquí nada es brillante ni fino: cada superficie transmite la densidad de una prenda concebida para ser cargada, no simplemente llevada puesta.