En 1980, en IBM Yorktown Heights, Benoit Mandelbrot plasmó en una pantalla Tektronix la silueta de cardioide y bulbos que lleva su nombre. La imagen fusionó matemáticas puras y gráficos por ordenador, y se convirtió en el cartel fundacional del arte generativo.
La estética es la propia ampliación de Mandelbrot: un vacío morado intenso, una escala arcoíris saturada que representa el número de iteraciones, el interior negro pulido del cardioide y cifras monoespaciadas que explicitan las matemáticas. Es oscura, precisa, científica y deliberadamente saturada.