La sal marina de Maldon se extrae a mano del estuario del Blackwater, en Essex, y se cristaliza en pailas abiertas hasta formar su característica escama piramidal hueca: un cristal translúcido de cuatro caras cuyas facetas nítidas captan un matiz azul grisáceo y frío. Este sistema toma esa escama como lógica completa.
El fondo no es blanco de papel, sino la propia sombra facetada del cristal: un azul grisáceo pálido y frío. Sobre él se asientan planos blancos como la sal, nítidos y de bordes duros, y el logotipo en cursiva verde oscuro de la marca aparece solo donde hace falta: nunca azul marino, nunca cian.