Lamborghini es el lenguaje de diseño de un magnate de los tractores al que Enzo Ferrari insultó y que respondió con una cuña. En 1963, desde Sant'Agata Bolognese, llegó la geometría más agresiva de la historia del automóvil: un escudo de toro dorado sobre negro, una pintura amarilla que grita y se ve desde la órbita, y paneles de carrocería plegados a partir de un solo pliegue, como origami cortado con un bisturí.
Miura la suavizó; Countach la convirtió en un arma: sin curvas, solo planos afilados, puertas de tijera y hexágonos de conductos NACA estampados en los flancos. Cada superficie es una faceta. La paleta es arrogancia pura de amarillo peligroso: la sutileza es para quienes pierden.