Japanese Stationery toma como referencia Japanese minimalism en Japan (East Asia), con raíces en 2010. En torno a figuras como Tomoegawa Paper y Goulet Pens, su lenguaje reúne superficies claras, texturas de papel impreso, gestos de tinta y pigmento, geometría estructurada y espacio en blanco generoso con un carácter sobrio, editorial y cálido.
Este sistema lleva ese legado a la pantalla mediante fondos oscuros, azules intensos, tonos terrosos, gestos de tinta y pigmento, tipografía con carácter y paneles bien definidos. La composición se mantiene clara y reconocible, con una presencia sobrio, editorial y cálido que conserva los matices de su fuente.