Nierika significa «rostro» o «visión» en Wixárika: es un portal a través del cual el chamán contempla el mundo sagrado. Lo que comenzó como pequeñas tablillas votivas de hilo prensadas en cera de abeja para sellar las plegarias por el maíz, el venado y la lluvia se convirtió, a lo largo del siglo XX, en grandes paneles artísticos vendidos a coleccionistas, sin perder ni un ápice de su densidad ceremonial. Cada tabla está cubierta de borde a borde con hilo acrílico sobre cera negra, sin dejar que asome el fondo: venados, maíz y flores de peyote aparecen en rosas, turquesas y naranjas fluorescentes, y cada forma queda rodeada por un contorno de hilo negro que hace vibrar los rellenos de neón contra el campo casi negro.