El 14 de septiembre de 2015, dos agujeros negros situados a mil millones de años luz giraron en espiral hasta fusionarse, y su colisión hizo resonar el espacio-tiempo como una campana. Los interferómetros gemelos de LIGO captaron la señal —GW150914— y el espectrograma de la transformación Q que la trazó se convirtió en la imagen que definió una nueva astronomía. Este sistema te muestra esa gráfica, leída directamente del instrumento: un lienzo continuo del negro intenso al índigo oscuro, una cuadrícula monoespaciada de hercios y segundos, y un único arco luminoso —del índigo al azul, al cian, al verde y al amarillo— que asciende mientras el gorjeo sube hasta unos 250 hercios en la fusión. Tú dejas que manden los datos; el adorno no tiene cabida.