Los muebles filipinos de madera dura de narra, elaborados con el árbol nacional del país (Pterocarpus indicus), definieron la artesanía patrimonial de mediados de siglo en Filipinas entre 1950 y 1990. El duramen abarca tonos que van del amarillo dorado al marrón rojizo, con vetas entrelazadas y a veces ondulantes, además de un intenso brillo natural que, pulido a mano, adquiere una cálida luminosidad de ámbar rojizo.
Este sistema de diseño destila la superficie pulida de la narra en una expresión digital: fondos de madera marrón rojizo profundo, vetas de ámbar meloso e incrustaciones en tono tostado de ratán tejido, empleadas con mesura como acento. La cálida tipografía con serifas transmite la voz firme y artesanal de la tradición de la silla butaka.