El magimagi de Fiyi es fibra de cáscara de coco retorcida y trenzada hasta formar cordón, que después se enrolla como la atadura decorativa lalava para unir las maderas de una casa bure. Los colores documentados son el tostado natural y el dorado de la fibra de coco, junto con un negro profundo obtenido al sumergirla en el barro de los manglares.
Las bandas de ataduras romboidales alternan cordones naturales y teñidos sobre postes oscuros de madera dura: un oficio estructural que es, al mismo tiempo, geometría pura. Este sistema honra ese ritmo tejido y fibroso en lugar de aplanarlo hasta convertirlo en un fondo vacío.